Sr. Ministro de Salud de la Provincia de Santa Fe, Dr. Miguel ángel Cappiello:

Sean todos bienvenidos a esta provincia, que es la provincia donde nació el federalismo. La provincia (y la ciudad) donde estuvo el primer manifiesto de constitución nacional del Brigadier Estanislao López; donde se juro por primera vez nuestra Constitución en 1853; y donde se reformó la constitución nacional en 1994. Pero esta provincia, con su historia y su riqueza, tiene algo que la caracteriza y la ubica a la altura de las circunstancias. Tiene un pueblo maravilloso que trabaja solidariamente, se junta generando redes y permite que podamos avanzar en un cambio fundamental en el trabajo.

Cuando empezamos a trabajar en conjunto con las autoridades de la Lotería, sabíamos que el juego es un hecho que uno hace voluntariamente. Es un hecho cultural que permite la sociabilización y los vínculos, pero que también puede llegar a ser un problema de salud sumamente importante. Por eso la ley vigente en la provincia ordena publicitar que el juego compulsivo dańa la salud. Pero tal como también decía el Vice-presidente Cecchi recién, las leyes solas no son suficientes para evitar los problemas que genera esta adicción, que no es una adicción a sustancias, pero que igualmente genera dańos a la salud cuando el juego es compulsivo. Por eso hemos capacitado a mucha gente en la provincia, al menos en tres de los cinco nodos en los que hay casinos.

Estamos haciendo una gran promoción en todo lo que significa el juego responsable. El domingo pasado en esta ciudad, y muy cerca de aquí, se corrió la competencia del TC 2000. Nuestras promotoras estuvieron allí dando información, volantes a todos los presentes para que sepan cómo deben comportarse ante esta situación. Sé que hay registros, lo decía Alfredo Cecchi, sobre la provincia de Santa Fe y seguramente debe haber en otras Provincias, pero creo que esta Primera Jornada Federal, más allá de todo lo que puedan debatir y trabajar sobre la responsabilidad social, resulta absolutamente indispensables para poder llevar adelante los hechos que permitan evitar los dańos que causa el juego compulsivo: la creación de una gran red de redes que nos involucre a todos.

Cuando uno trabaja en red trabaja en el lenguaje de los vínculos, de las asociaciones y asume la heterogeneidad. Nada de lo que pasa en un punto de la red es ajeno a otro punto. No hacen falta más legislaciones, hace falta tener conciencia empresarial, conciencia del Estado, responsabilidad ciudadana para poder todos disfrutar del juego y que éste no nos genere problemas que después tengamos que lamentar.

Hace mucho tiempo se escuchaba hablar sobre los suicidios que se producían después de haber perdido fortunas en un casino. Hoy no queremos escuchar eso. Los periodistas preguntaban cómo es posible que haya un cajero automático allí. Se podrá discutir si estas normativas deben ser cambiadas. Pero lo que sí debemos discutir es cuál es nuestra responsabilidad como Estado, los empresarios en su responsabilidad social y los ciudadanos como ciudadanos. Aquellos que tenemos que hacer la solidaridad, y cuando hablamos de solidaridad, decimos que cada uno es responsable por el otro. Nosotros tenemos que dar todas las herramientas necesarias para evitar el juego compulsivo. Pero también tenemos que tener nuestra propia responsabilidad para evitar esta adicción que genera dańos y denigra a la condición humana.

Por eso estamos muy contentos de estar aquí, de haber trabajado más allá de los beneficios que el juego da al Ministerio y a los otros Ministerios cuando se reparten utilidades que permiten acciones de salud, pero fundamentalmente nuestro compromiso es con la gente. Toda la gente aquí presente no es poca (tampoco es mucha), pero necesitamos cada vez más ir entre todos caminando hacia esa sociedad, en un país que nos permita disfrutar del juego pero como un hecho voluntario y popular. Un hecho que sociabiliza, un hecho que genera vínculos y fundamentalmente, que genera una sociedad cada vez mejor que merezca ser vivida por todos los argentinos. ¡Muchas Gracias!.